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MUJERES PA'LANTE

¿Por qué ciertas mujeres “eligen” migrar?

La palabra migrante viene cargada de muchas connotaciones y tal vez la primera es que te has ido de tu país de origen de buena gana cuando te pudieras haber quedado.


¿Por qué ciertas mujeres “eligen” migrar?

¿Por qué elegiste migrar? El – eh – gis – te, la palabra se alarga. ¿Por qué piensan que eligen, que elegimos? La palabra migrante viene cargada de muchas connotaciones y tal vez la primera es que te has ido de tu país de origen de buena gana cuando te pudieras haber quedado.

Aquello que la mayoría no sabe, no considera, es que, aunque no huyas desangrando, la probabilidad de que hayas elegido libremente a salir de tu país es muy pequeña. De hecho, los pocos que han elegido libremente a migrar no quieren denominarse migrantes, sino ‘ex-pats’, como símbolo del status superior que gozan, y del tratamiento diferente que muchas veces reciben de los gobiernos del país en el que se encuentran.

Las mujeres migrantes sin embargo tienden a recibir un tratamiento hostil, a experimentar racismo o xenofobia, o a enfrentarse a gobiernos incapaces o poco dispuestos a ayudarlas.

Es imprescindible entender estas mujeres y los motivos por los cuales han decidido irse si hemos de fomentar la empatía societaria y la cohesión comunitaria que son necesarias en la acogida de mujeres migrantes. Entonces, ¿qué son algunos de los motivos que impulsan a las mujeres a migrar?

  1. La pobreza

A pesar de avances recientes, la pobreza y la pobreza extrema siguen existiendo y siguen siendo uno de los principales motores de la búsqueda de una vida más digna en otro país. Según la organización Compassion International, la mitad de la población humana vive con sólo 2,5 dólares o menos al día, mientras el 0,7% controla el 45,6% de la riqueza del mundo.

El fenómeno de la pobreza afecta a las mujeres de forma desproporcionada. Según la ONU, el 60% de personas que se encuentran en un estado de pobreza extrema son mujeres y niñas.

El fenómeno de la pobreza afecta a las mujeres de forma desproporcionada. Según la ONU, el 60% de personas que se encuentran en un estado de pobreza extrema son mujeres y niñas, y las mujeres representan dos tercios de todas las personas analfabetas del mundo.

Esto se debe a muchos factores, entre ellos la brecha salarial, las barreras que dificultan el acceso de niñas a una educación, la discriminación, y los trabajos domésticos y de cuidados no renumerados a los cuales muchas mujeres dedican toda su vida.

La pobreza, por tanto, es uno de los impulsores más significativos que empuja a una mujer hacia lo que cree que sería una vida más digna en otro país.

  1. Para pedir asilo

Según datos de la ONU, el 50% de todas las personas refugiadas en este mundo son mujeres y niñas, y estas mujeres no son vulnerables sino vulnerabilizadas por un sistema que no es capaz de proporcionarles el tratamiento diferente que su situación requiere.

Por tanto, se estima que como mínimo 1 de cada 5 mujeres refugiadas ha sido víctima de violencia sexual, y las mujeres refugiadas reciben poca asistencia en campamentos donde son más vulnerables a abusos.

En España, la mayoría de las mujeres refugiadas recién llegadas vienen de Venezuela y en 2017, hubo 10.350 solicitantes de asilo de venezolanos en el país.

Sin embargo, existe un enorme estigma social hacia los venezolanos en el exterior y muchos medios de prestigio internacional, incluso la BBC, junto con el público, siguen denominándolas migrantes económicas, que mina la situación precaria que las ha obligado a salir de su país.

Esta xenofobia, producto de este odio y estigma que afecta a tantas mujeres venezolanas, tiene que acabar ya. Las palabras pueden herir más que las balas, y por eso es tan importante abordar este problema societario que existe por todo el mundo.

  1. La falta de seguridad

El machismo es un problema universal que existe en todas partes, pero se manifiesta de forma distinta en cada región y país del mundo. El feminicidio es una de las violaciones más graves al derecho innegable de la mujer a la vida, y hay ciertos países donde las mujeres corren más riesgo que otros.

Aunque países como Jamaica, África del Sur, El Salvador y Brasil no se encuentran en estado de guerra, producen altos indicios de violencia de género y feminicidios en comparación con algunos países europeos y asiáticos.

La impunidad es lo que más alimenta este ciclo vicioso de violencia de género por el mundo y puede ser un factor que impulsa a una mujer a buscarse una vida más segura en otro lugar donde recibe mejor protección de las autoridades.

La seguridad callejera también es un factor muy importante. Vivir en un lugar donde no te sientes segura al salir a la calle es agotador, y te impone un tipo de arresto domiciliario que impide tu derecho a vivir libremente.

En México, por ejemplo, las familias de 50 mujeres desaparecidas en la zona de Veracruz en 2011 no tienen repuestas todavía del sistema de justicia sobre el paradero de estas mujeres ni quien las desapareció, años después.

Ser mujer en un país donde sabes que tu gobierno no es capaz de protegerte si te conviertes en víctima de violencia de género es un motivo suficiente para irse.

La seguridad callejera también es un factor muy importante. Vivir en un lugar donde no te sientes segura al salir a la calle es agotador, y te impone un tipo de arresto domiciliario que impide tu derecho a vivir libremente.

Muchas mujeres sólo queremos ser libres más que nada en este mundo, e irnos a vivir en otro país donde hay más seguridad callejera resulta ser una opción para muchas que tememos por nuestras vidas y por nuestro bienestar.

Entender crea empatía

¿Por qué es importante entender? Porque entender fomenta la empatía, te hace parar para pensar, ¿que haría yo si me encontrara en esta misma situación?, ¿migraría a otro país también?, y sólo con la empatía podemos combatir el odio que actualmente se manifiesta y que envenena tanto nuestros medios de comunicación como nuestro moral societario en un mundo que es indiscutiblemente hostil a la migración.

Estas mujeres somos nosotras. Y nosotras somos estas mujeres. Si no aprendemos a apoyarnos ahora, habrá implicaciones dolorosas en las vidas de muchas mujeres migrantes hacia el futuro.

 

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